Octubre 28, 2008

ME MUDO A:

Septiembre 17, 2008

Servicio Social en el Psiquiátrico II

Y cuando volví a pensar, me di cuenta de que había criticado bajo el mismo prejuicio de los demás: los internos están mal. No, no lo están. Solo les hace falta un componente que resulta tan sádico como inquebrantable: el dinero. Las medicinas están caras, los tratamientos también, las medicinas es lo que hace que ante los ojos de los demás parezcan que están bien.

El sanatorio los deprime, quieren irse. ¿Por qué deben de permanecer encerrados si no han hecho nada malo? ¿Por qué recluirlos alegando defectos de fabrica, si son seres humanos y no producto de mercadología? ¿Por qué no aprender, en lugar de querer enseñar? ¿Qué tal si somos nosotros los que estamos “mal”? ¿Quién dictamina que ellos lo están?

Llego antes de lo previsto, me siento y espero, veo pasar a alguien, a alguien con una camisa roja de tirantes y un pantalón de mezclilla, con la bolsa ladeándose peligrosamente del brazo y cargando a un bebe de meses. Yo la he visto. Yo la he visto. ¿Dónde carajos la he visto? Estaba adentro, estaba en el psiquiátrico… Los chinos rubios perfectos, delgada, con su niño en brazos… Su esposo y quizás su papa están ahí, esperando que le den los últimos informes médicos.

Tiene a un esposo y aun bebe ¿Por qué no sonríe? No sonríe. La revisa una enfermera y le dice que ya se puede ir, que ya está bien. ¿Por qué sigue sin sonreír? El bebe es precioso, pequeño y rosado con un traje azul. Pero su mama no parece en verdad feliz: ¿Quién dictamina que una depresión se cura en una semana? ¿Quién dictamina que una depresión se cura en un Psiquiátrico?

Entro al cuarto y están casi los mismos que la vez pasada, nos miran distantes, aislantes y siguen allí, como si el tiempo se hubiese congelado desde que nos fuimos. Como si nada hubiese pasado, como si nada hubiese servido, como si nadie hubiera perdido, como si nadie hubiera nunca vivido. Jorge esta con un enfermero: alto, delgado, con el cuello aruñado. Jorge permanece sentado en su silla, pero ahora no está atado, esta solo con su bata verde que nunca cambia y su sonrisa de “lo sé todo, pero hago como que no”. Lo saludo con la mano, lo saludo y me mira, me grita “Vente”, el enfermero se quita y tomo su lugar en la banca, jugamos con el rompecabezas de cubos, jugamos con el turista y me doy cuenta de que Socorro me mira.

Socorro tiene una semana ahí, no sabe porque esta, pero su mama la mando, ya se quiere ir, esta adormilada y desanimada porque esta sedada, espera que hoy la den de alta lo dice con resignación, consciente de que puede ser que no sea hoy, que no sea mañana, que puede que pase largo tiempo vestida con su bata rosada.

Me pregunta que si mis lentes tienen aumento, le digo que si, me los pide prestados porque dice tener la vista cansada, me rehusó bajo la tonta excusa de que puede dañarle más porque no sabemos cuánto aumento necesita, o si para empezar necesita lentes. Por dentro pienso que quizás no me los devuelve, que quizás los rompe, que quizás los aviente: ¿Desde cuándo me volví tan dramática? ¿Desde cuándo me comporto como anuncio cuando escribo: de manera inaceptable y poco humanitaria? Juega al “Uno” conmigo, es buena, sabe que piezas sacar y que piezas no, juega mejor que yo. Jorge nos mira sentado enfrente de nosotras, nos mira y mira la torre, nos mira y tira la torre.

“No les podemos dar ninguna clase de objeto”: Me repiten cada vez que entro… ¿Por qué no? ¿De qué forma se pueden dañar mas que no sea ante la simple percepción de saberse rechazados, ante la simple percepción de no poder salir a disfrutar del concepto filosófico absurdo de lo que es la libertad, si les cierran el cielo por medio de un techo y les cortan el aire por medio de una jeringa y la voz con un puñado de pastillas que dicen los hará sentir mejor, en un lugar donde cada vez se van perdiendo, donde cada vez son menos ellos?

Una señora, comienza a cantar corridos norteños y canciones rancheras, le dice a Jorge que se van a ir al rancho y ella lo va a enseñar a montar, se subirán al tractor y desaparecerán entre la maleza del monte y el será su niño por siempre, y ella cuidara de él, allá en el rancho, cuando los dos salgan.
Socorro y yo seguimos jugando al uno y Myrna se nos acerca, dice que ella también quiere jugar y yo le digo que adelante. Las tres comenzamos. Me dice lo mismo que la vez pasada, que me parezco a una muchacha que vende boletos de lotería en el centro:

-Si vende boletos de lotería en el centro para pagarse los estudios, estudia Ingeniería Industrial, para mí que va a hacer una gran ingeniero porque le hecha muchas ganas, mi primo también estudia eso y también es muy bueno, estudian ahí en el Tecnológico de Madero…. ¿Tu cómo te llamas?

-Itzia.

-¿Cómo?

-Itzia.

-¿Alicia?

-Itzia.

-¿Itzel?

-No, Itzia, I, t, z, i, a.

-¿Itzia?

-Si, así.

-¡Qué bonito nombre tienes!

-Muchas gracias.

Berenice comienza a llorar alado mío de la nada, comienza a llorar resignada, con furia y medicada, me dice le dijeron las enfermeras que la doctora iba a ir la semana pasada, no se presento, le dijeron que iba a venir hoy, no ha llegado. Berenice comienza a pensar que se la están ocultando, que no quieren que tenga la consulta, que es un caso perdido y llora, llora más y las enfermeras continúan sentadas.

Se oye un ruido, un ruido fuerte, una de las bancas rojas se cae, nadie hace nada por levantarla, yo volteo y solo veo una banca tirada, al minuto, el enfermero que estaba con Jorge se da cuenta de que hay un paciente en el suelo, amarrado de las piernas a la banca, lo levanta, le soba la cabeza, lo vuelve a sentar y vuelve a irse.

Antes de irme, le pregunto a una enfermera gordita y morena, la única que hace bien su trabajo, que cual es la enfermedad de cada uno de ellos, Jorge tiene parálisis cerebral, Myrna es bipolar y Socorro tuvo una crisis nerviosa. La señora que cantaba es esquizofrénica. Y siguen con las etiquetas.

Me tengo que ir, Mirna se despide de mí. Salimos del lugar, salimos y nos dicen nos vayamos por la izquierda, pues por la derecha hay pacientes fuera de sus habitaciones: ¿Qué pasa si me voy por la derecha?

Septiembre 16, 2008

Es todo, menos la verdad

¿Condenarnos al olvido o condenarnos a la juventud eterna? ¿Condenarnos a lo poco que nos queda o condenarnos a la idea de todo lo que nos espera? ¿Condenarnos o salvarnos? ¿Cómo decidir entre todo lo que tenemos? ¿Cómo escoger al verdadero amor? No sirve, no va, es prejuicio y no ansiedad.

Septiembre 15, 2008

En todas las veces que te escuche, ninguna pude sacarte de mi cabeza

Hay algo que esta oprimiendo mi estomago… Hay algo que está dando vueltas en mi estomago… Duele… Pareciera que los intestinos lo ahorcan… Algo pasa, estoy segura de ello. ¿Hambre? Acabo de comer. ¿Angustia? Tengo tiempo de pensarlo después, o al menos eso quiero creer. ¿Confusión? Tres mas tres, es igual a seis… Estoy bien.

La sensación no desaparece, se hace intensa, cala, permanece estática… ¿Voy a vomitar? Algo está subiendo lentamente, pero al llegar al punto medio, explota y vuelve a suceder. Sigue ahí… Esta ahí… Se concentra, se expande sin más, sin ninguna explicación.

¿Qué acaba de pasar? Acabo de oír tu voz por mi celular.

Paso hace poco, hace quien sabe cuánto, en meses que me parecen demasiado lejanos aun cuando son de este año… Lo terminaste, sin avisarme… Renuncio a las mariposas, renuncio a los nervios que me produce tu timbre, renuncio al gasto excesivo por unos minutos, renuncio a sonreír durante casi ocho mil kilómetros. Renuncio a tu voz.

Septiembre 13, 2008

Continuar

¿Alguna vez has sido lo que eres? Yo no. He pasado la vida, viéndola de lejos. He visto fotos en las que nunca he salido, aun cuando estuve alado en el momento preciso. Hay anécdotas que no me di cuenta cuando sucedieron, aun cuando afirmen que yo estaba presente, tangente, pero como siempre haciendo algo que según yo me daría mi espacio, mi forma. He dejado escapar mil formas y mil espacios durante estos años, vueltas que nunca se repetirán, idas que se me han escapan de las manos justo ahora. Me he callado, he hablado, pero pocas veces he participado.

No sé quién soy, no lo sé, dame el lugar que me corresponda, así querré ser lo que soy por medio de lo mejor que fui. Porque hace un año decidí vivir.