Fue todo en lo que pude pensar

Mi vida es el infierno que se goza, mi desconfianza ignorante y cínica de creer que todos son iguales y que el resto siempre serán todos y mi actitud de “lameculos” con los extranjeros me han orillado a tenerme lastima. Me trago mis problemas y deseo mandarlos a un lugar inexistente porque soy incapaz de afrontar lo que me está pasando, de romper con mi aferración al pasado. Persigo algo mejor de lo que estoy viviendo pero ni siquiera sé que es, ni como lo alcanzare.

No he querido superar los problemas que me he originado, las diferencias sociales, los abusos de poder, el amor incomprendido, las enfermedades perfectamente curables pero mortales me siguen embargando, golpean como agua turbia mi cuello para hacerme saber que me pueden ahogar o que yo las puedo vomitar.

Ahora solo quiero expeler y volver a ingerir de nuevo.

Falta de inspiración

PASOS PARA CONSEGUIR UN NOVIO

NO MENCIONAR:

-Que soy comedora compulsiva.
-Mis intentos cómicos, mágicos y musicales denominados “Fin”.
-Que según mi ex novio soy ciclotímica.
-Que lloro por las noches sin razón alguna.
-Que estoy gravemente enamorada de hombre de Argentina.
-Que busco desesperadamente a alguien que me quiera.
-Que no soy feliz.
-Que tengo un caracter de los mil demonios.
-Que solo lo voy a utilizar para pateticamente mejorar mi autoestima.
-Que soy dramatica.
-Que estoy en desacuerdo de todo y con todos.
-Mis multiples personalidades que rayan en la ezquizofrenia.
-Que en cuanto la relacion termine, me obsesionare con él.
-Que es muy facil hacerme llorar y aun mas destruirme.
-Que soy Susanita tratando de ser Mafalda.

Entonces… ¿De quien se va a enamorar?

Roncar

 No soporto a la gente que ronca, que aspira fuertemente el aire como si se estuviera masturbando o teniendo sueños eróticos frustrados, no soporto sus soplidos, sus palabras incongruentes entre gemidos… No soporto los ronquidos… ¿Por qué no se pueden callar de una vez, por favor?

Desesperación

Cuando quién crees te ayudara a luchar por una causa justa, te da la espalda y con voz suave y palmadas en la espalda que queman tu piel te repite que hay que esperar que otros estúpidos mártires se levanten para que sacrifiquen su vida y tu llevarte el crédito, por estar sentado pacíficamente en una silla construida de oro, es cuando comprendes que la diferencia no nace de todos, si no que está en cada quien realizarla, que contigo mismo te vasta porque son tus ideales y tus sueños los que están en juego.

Misiones

Faltan tres días… Yo debería de estar haciendo mi maleta, viendo cada dos por tres el boleto del camión hacia Puebla, yo debería irme de esta ciudad el 16 y regresar el 24 por la mañana, con la sensación de absolución para después volver a ser una egoísta amargada. Yo debería calarme al cuello un rosario, aun cuando soy atea.

Usualmente en viajes de estudios, de retiro o cual nombre ahora ostenten, me siento rechazada, asquerosa, gorda y subestimada… Cada vez pasa lo mismo. Me hastió y quiero regresar. Pero esta vez, aunque raye en el sentimentalismo que tanto critico y del que me burlo en su cara con todas las fuerzas que me permiten mis pulmones… Quería rezar un Padre Nuestro, y no por fe (que no tengo) sino por solidaridad, solidaridad con ellos.

La historia es corta… Karla, me dijo que se estaban formando las Intermisiones, lo que se tenía que hacer para ir, era mandar una solicitud y esperar ser aceptado. Yo no perdía nada y escribe esto:

He asistido solamente a una misión, y lo que me motiva a seguir haciéndolo paradójicamente es lo que paso durante y no antes de enlistarme, al principio lo hice por mera curiosidad humanística y alegando patéticamente una filantropía por mi parte inexistente, solamente quería saber “que se sentía” o como dicen todos a coro “vivir la experiencia”, lo cierto es que no hice ninguna de las dos cosas.

En primera porque el revoltijo de emociones y deseos que se despertaron en mi cabeza, no se pueden clasificar en una frase tan absurda como “sentí que…”, los habitantes de La Presa, no me dejaron “vivir la experiencia”, me mostraron un nuevo enfoque de vida cuya filosofía no es “esto nos toco vivir” si no, “somos felices tal cual, yo te respeto, espero lo mismo de ti” mientras me invitaban a sentarte en una mesa donde me esperaba un café de olla y un pan acabado de salir del horno.

Yo estaba destinada a Los Hoyos, pero surgió un imprevisto y propusieron hacer cambio en los equipos antes de llegar al lugar mencionado, yo no me sentía a gusto con mi grupo actual, así que deserte y termine como compañera de una novata, al principio nos dijimos seriamente “esto no va a funcionar, las dos estamos en blanco”, no diré que esta idea cambio en cuanto surgió la comunicación, porque siendo sincera creo que perduro hasta el final… Pero lo intentamos… Cosa que no es ni muy inteligente ni emprendedora y es una excusa sumamente mala. Pero lo hicimos, ella se encariño con los niños y lo demostró, yo me encariñe con todos y parecí un cubo de hielo hasta el final.

Aprecie el hecho de estar sentada en la cima de un cerro sin bombones observando una fogata con amigos, jamás había apagado un cigarro con pena por no preguntar antes si les molestaba el humo a los que estaban cerca de mí. Mi condición física no es la mejor (es pésima), pero mientras caminaba para preguntarle a Adriana (asesora) las dudas que teníamos sobre los festejos, o verlos jugar futbol con el pueblo rival, sentí la fatiga si (decir que no, sería muy hipócrita), pero no me importo. La razón por la cual no lo hizo la desconozco.

En mi ciudad, nadie se percate cuando cumplo años, si yo no lo pregono como ama de casa de vecindad en busca de sus hijos, no recibiría ninguna felicitación… Yo dije : 6 de Abril… Y ellos comenzaron a preparar la fiesta. Idiotamente les cambie la música, y todo se acabo, pero con una sonrisa en sus caras.

Al finalizar la misión, me pregunte seriamente si los misioneros no eran ellos y nosotros aprendices con aires de maestría.

Quiero ir, porque deje escapar muchos recuerdos y momentos en la misión pasada, no por tiempo, no por presión o trabajo si no por una decisión cobarde y voluntaria de no acercarme más de lo necesario. Porque no di los abrazos que quería ir, no dije lo que quería decir, no escuche completamente lo que me decían y no hice nada para cambiar una realidad que puede ser palpable y modificable. Porque absurda y penosamente me limite y termine llorando sola en un camión a oscuras.

Quiero ir para no terminar escribiendo un relato breve y suplicante, si no para terminar siendo incapaz de escribir media línea por el hecho de ser demasiado personal. Porque quiero intentarlo aunque no lo logre, pero dejar de imaginar lo que hubiera sido y decirme a mi misma lo que fue en realidad.

Me aceptaron… Pero al final, la escuela no dio el permiso y me tuve que quedar aquí, encerrada en los cuatro márgenes del blog.

El problema de la verdad historica

Si para los poderosos la reconstrucción del pasado ha sido un instrumento de dominación indispensable, para los oprimidos y perseguidos el pasado ha servido como memoria de su identidad y como fuerza emotiva que mantiene vivas sus aspiraciones de independencia y de libertad (Enrique Florescano).

 

Vivimos en una época en la que lo antiguo y lo moderno se repelan, uno desacredita al otro y este se levanta en armas con el estandarte de la experiencia arraigada o con el de la novedad revolucionaria.

La postura enraizada desde años defiende su derecho de antigüedad, pero no solo se queda ahí sino que desacredita en sus postulados al ser humano y lo hace parecer un ser frio, indiferente, calculador, alguien que no es capaz de decidir qué rumbo tomar y siempre se queda en medio de las situaciones esperando que todo termine, y después cree sentirse preparado para contar la verdad de los hechos, y no solo una verdad relativa ni mucho menos indeleble, sino que afirma que lo suyo es una autenticidad absoluta.

¿Existe la realidad absoluta? Para la postura tradicional histórica, si. Los hechos se deben de contar tal y como sucedieron ¿Pero cómo sucedieron en verdad? ¿Cómo saberlo si la información ha sido destruida por años de represión a la libertad, si documentos que hablan sobre el mismo tema difieren en fechas, horas y llegando a extremos exorbitantes hasta de personajes, si los historiadores empecinados en dar su punto de vista oculto bajo la sombra monstruosa de la imparcialidad obvian datos, cambian situaciones y mienten en líneas y líneas que forman lo que para ellos no es nuestro pasado?

La historia contemporánea dicta lo contrario, habla de la libertad, del poder que tenemos de decir a que somos adeptos, a que somos sublimes útil e indefinidamente y a que repelamos por no sentirlo acorde a nosotros. Les da el derecho a los historiadores de opinar, mas no el persuadir o disuadir a las personas que los leen, pueden en si participar en su pasado, que bien o mal viene siendo un presente solo que con distintos matices. Les deja ser personas y no simple títeres de datos que han sido modificados por ellos mismos o por otros que también eran títeres.

La historia es nuestra vida, y no es un pasado cualquiera, nos pertenece por derecho unánime y por desacato a las reglas, la forjamos en el día a día que tal vez en el universo sea algo mínimo o máximo, dependiendo de la desidia que tengamos o de la autenticidad que logremos.

¿Pero quién decide que es lo más importante? En la historia tradicional el historiador, en la contemporánea este mismo personaje. ¿Pero no está dejando de un lado la ecuanimidad al considerar un hecho, acontecimiento, suceso o ponencia mejor, más interesante, relevante, sorpresivo, revelador y sorprendente que otro? ¿No va esto en contra de lo tradicional? ¿Se apega esto a las normas de lo contemporáneo?

La historia tradicional se llama a si misma realista, y es aquí donde empieza el problema porque en palabras mayores y hechos menores nombran al nuevo feto un romántico empedernido que cree tener el derecho de contar la historia a su manera sin tapujos, con ideas y dictámenes validos.

Los historiadores se concentran en un punto para su estudio ¿Esto les da derecho para opinar, para errar, para mentir? A las primeras dos se les defiende, pero la tercera casi atraviesa la línea de lo vulgar es cambiar lo cambiado que ya antes había sido retocado y que antes de eso había sido arreglado.

Si tomamos todo como una ciencia ¿Cuánto más se perdería o cuanto más no se creería? Aristóteles afirma algo, si no es totalmente aceptable, coherente o no congenia con lo establecido anteriormente, se hacen las pruebas necesarias con el fin de declararla cierta o extirparla del estudio de la ciencia. ¿Cómo podemos hacer eso con la historia? ¿Cómo comprobar los hechos? Si no es por medio de la opinión de alguien que los ha asimilado.

¿De qué otra manera los justificamos, acreditamos y documentamos? ¿Cómo saber porque cayó el imperio azteca a manos de Cortes? Si no es por medio de los pocos datos que tenemos y de las muchas opiniones que nacen y de las cuales podemos elegir como nuestra verdad.

¿Cómo? ¿Despoblamos al continente Americano y solo dejamos a indígenas en la zona, sacamos a un enfermo mental de algún manicomio europeo y le hacemos creer que necesitamos una nueva ruta de comercio pero que él puede encontrar un nuevo continente, le proveemos tres barcos llenos de presos que ansiaban un poco de paz en las turbias aguas del mar e imploramos para el que pobre desdichado llegue a América y después de algún tiempo mandamos a un hombre con sed de oro, para ver qué sucede?