Para mí siempre es la una de la mañana

Yo a la una de la mañana me pongo rara, empiezo a decir las cosas sin pensar, a la una de la mañana quiero que vuelva el día y se acabe el que viene, a la una de la mañana yo tengo más pedos mentales que las restantes 23 horas. Para mi yo nunca soy yo en 24 horas del día.

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8 días

Me estoy volviendo loca, demente, estoy fuera de mi misma, doy vueltas sobre mi eje, sobre mi casa, sobre todo. Nada me convence, nada me gusta, nada tiene sabor, nada es suficiente… Te extraño… ¿Qué parte de “no puedo estar sin ti ni un solo segundo” no entendiste?

Empiezo a alucinar con la ventanita verde del mensajero anunciándome que has iniciado sesión, empiezo a delirar con la canción que me anuncia que estas conectado, creo oírla en todas partes, en todo momento… Veo al monitor y allí están en mi imaginación anunciándome tu llegada delirante, entusiasta, pero todo es una falsa… Tú no estás, no has estado por 8 días y me estoy empezando a desesperar.

Yo podía vivir sin ti, en verdad, podía dejar de pensar en ti… Pero es que en este punto, no es que no pueda estar sin ti, es que no quiero estar sin ti, te necesito. Eres parte indispensable de toda la rutina de la que formo parte.

Puedo contenerme unos días, puedo jugar a nuestro juego del azar de no saber cuándo te conectaras, puedes ir a golpear una pelotita contra la pared las veces que quieras, mientras yo te haya tenido en mí aunque solo fuese un instante… Pero más de una semana me es insoportable, me es una eternidad, me pregunto que harás, que te diré cuando estés…

No, no estoy dramatizando, estoy siendo sincera, te estoy presentando a la parte obsesiva de mi amor, te estoy aclarando mi lado egoísta,te estoy suplicando que por lo menos un instante me dejes saber de ti. Por favor.

Permanecí dos días en una funeraria

Recuerdo esta escena, como jamás he recordado otra, y sigue provocando una rabia que aun ahora cuando te veo inerte dentro una caja gris, no se puede extinguir.

Tenía quizás 7 años, sentada en la cama, en la habitación de mi abuela, viendo en la tele gigante “La Sirenita”, tu llegaste y te pusiste enfrente de mí, le cambiaste de canal, como si yo no existiera, como si no importara, como si tu fueses el dueño de la casa, casa que mi mama mantenía, como si mi sola presencia te repudiara, como años después a mi me repudiaba tu sola mención. Sentada en la cama, contigo enfrente divagando entre la programación, me di cuenta que no tenia caso quedarme, que te quedarías eternamente allí parado solo para molestarme y me salí de la habitación, quiero creer que me salí.

Fui donde mi abuela y le dije lo que habías hecho, me ignoro, me dijo que ya era hora de comer, que yo siempre veía ese mugrero, que te dejara en paz ver la tele, que ningún daño me hacías, que dejara de molestar con mis alegatos inútiles, te pregunto si no necesitabas algo mas, que si te llevaba la comida al cuarto y después de empujarme, se arrepintió de su acción y me puso una tele pequeña, pequeñísima de blanco y negro para que siguiera viendo “La sirenita”. Mientras tú permanecías a tus anchas en la televisión gigante que me pertenecía. Quise estrangularte con todas mis fuerzas.

Mi mamá como de costumbre, regreso a la ciudad en el fin de semana y te corrió, advirtió que no eras bienvenido, que eras un parasito, que te fueras, mientras le repetía a mi abuela que no podías estar en esta casa, eras un enfermo mental en el peor sentido de la palabra, todos lo sabían pero te tenían lastima.

Un enfermo mental, asqueroso, apestoso, gordo; un enfermo mental que acabo con mi infancia durante años con tu sola vuelta a esta casa, con tus intentos fallidos de querer golpear a mi mamá, con tus intentos logrados de golpear a mi abuela mientras yo observaba temerosa desde una ventana, con tus gritos de que esta casa era tuya por ser el hijo mayor, con tu locura de creer que siempre tenias razón, con el asco que sentía cada vez que mi abuela te defendía y se desvivía por ti, con el miedo que vivía de que estuvieses porque mi mamá se acobardaba ante las suplicas de Socorro de que por lo menos una noche te dejara permanecer aquí, por el mareo que experimentaba cada vez que bajaba a desayunar, mientras tu desnudo paseabas de cuarto en cuarto. Por todas las veces que le suplique a mi mamá que nos fuésemos, pero ella no quería, no podía dejarte con mi abuela sola aquí, la volverías loca me repetía sin cesar, a la que volvieron loca fue a mí.

Púdrete en el infierno, ahógate en tu propio excremento, fui infeliz muchos años gracias a ti, siente en tu cuerpo frio las llamas que lo queman, quédate en polvo y que te olviden para siempre. Púdrete.

Eres lo más real que he tenido

Me encanta ser tuya, mis nervios ante tu presencia, mi sumisión ante el miedo atroz de serte indiferente, la emoción de anhelo al saberte presente en mi tiempo, tu respiración cortada en las llamadas minuciosas, tu pasividad extrema ante mi furia inconsistente y la ventaja de tu edad ante mi inexperiencia.

Me encanta tu voz, tu sonrisa, tu acento, tu cultura, tu país, tus rasgos, tus genes, me encanta la Argentina por tenerte ella. Lo que escribes, lo que dices, lo que piensas, lo que me quieres hacer escrito con cada letra descartada, cada párrafo en mayúsculas, cada risa improvisada a la distancia con las piezas de un teclado y cada silencio ante mis llamadas, me confunden y me enamoran por igual.

Tu proposición de matrimonio, tu futuro con hijos, enlazados en un amor incondicional con un “para siempre” de principio, me hacen más humana de lo que te puedas imaginar. Cada decena vuelta centena, vuelta miles de kilómetros me desesperan y me albergan esperanza de saber que somos capaces de saltar diecisiete países bajo el propósito, de convertirnos en las personas más felices del mundo.

Por cada sentimiento que no dices, por cada declaración que permanece callada, por cada desvió amoroso, por cada carta no entregada, por cada “te extraño” no pronunciado, por cada beso no dado, por cada abrazo no recibido, por cada hijo no fecundado, hoy te lo digo: Te amo.

Un año después – Soy feliz

02 de Julio 2007: Mensaje enviado por mí a las 07: 30 p.m. vía mensajero.

Hola. Te hable en la mañana, tan solo fueron dos minutos y dos holas, tu voz era tímida, insegura y no sé si escuchaste algo de lo que te dije. Pero tan solo con volver a saberte presente, hiciste que mis pies flaquearan de nuevo como si fuese niña, cosa que siempre me rehusé a ser, pero sigo siendo seis años menor que tu, no sé si también mas inmadura.

Ambos quebramos el corazón de ambos, tu por miedo, yo quizás por la misma razón. Por como atiendes el teléfono, por tú forma de hablarme, se que yo te lastime más y que tú siempre en la relación fuiste el que amo más. Tú siempre has sido más que yo.

Quiero hablarte de nuevo, pero no sé qué decirte, tengo rastros de valentía o de mediocridad, ya no distinto cual es cual y me atrevo a buscarte de nuevo entre los contactos o entre el mensajero, escribir quince dígitos, rogar que timbre y que después aparezca tú foto en pantalla. Solo quiero volver a tenerte.

 

02 de Julio 2008: Mensaje enviado por mi argentino a las 7: 02 p.m. vía correo electrónico.

Mi vida, Te Amo.