Permanecí dos días en una funeraria

Recuerdo esta escena, como jamás he recordado otra, y sigue provocando una rabia que aun ahora cuando te veo inerte dentro una caja gris, no se puede extinguir.

Tenía quizás 7 años, sentada en la cama, en la habitación de mi abuela, viendo en la tele gigante “La Sirenita”, tu llegaste y te pusiste enfrente de mí, le cambiaste de canal, como si yo no existiera, como si no importara, como si tu fueses el dueño de la casa, casa que mi mama mantenía, como si mi sola presencia te repudiara, como años después a mi me repudiaba tu sola mención. Sentada en la cama, contigo enfrente divagando entre la programación, me di cuenta que no tenia caso quedarme, que te quedarías eternamente allí parado solo para molestarme y me salí de la habitación, quiero creer que me salí.

Fui donde mi abuela y le dije lo que habías hecho, me ignoro, me dijo que ya era hora de comer, que yo siempre veía ese mugrero, que te dejara en paz ver la tele, que ningún daño me hacías, que dejara de molestar con mis alegatos inútiles, te pregunto si no necesitabas algo mas, que si te llevaba la comida al cuarto y después de empujarme, se arrepintió de su acción y me puso una tele pequeña, pequeñísima de blanco y negro para que siguiera viendo “La sirenita”. Mientras tú permanecías a tus anchas en la televisión gigante que me pertenecía. Quise estrangularte con todas mis fuerzas.

Mi mamá como de costumbre, regreso a la ciudad en el fin de semana y te corrió, advirtió que no eras bienvenido, que eras un parasito, que te fueras, mientras le repetía a mi abuela que no podías estar en esta casa, eras un enfermo mental en el peor sentido de la palabra, todos lo sabían pero te tenían lastima.

Un enfermo mental, asqueroso, apestoso, gordo; un enfermo mental que acabo con mi infancia durante años con tu sola vuelta a esta casa, con tus intentos fallidos de querer golpear a mi mamá, con tus intentos logrados de golpear a mi abuela mientras yo observaba temerosa desde una ventana, con tus gritos de que esta casa era tuya por ser el hijo mayor, con tu locura de creer que siempre tenias razón, con el asco que sentía cada vez que mi abuela te defendía y se desvivía por ti, con el miedo que vivía de que estuvieses porque mi mamá se acobardaba ante las suplicas de Socorro de que por lo menos una noche te dejara permanecer aquí, por el mareo que experimentaba cada vez que bajaba a desayunar, mientras tu desnudo paseabas de cuarto en cuarto. Por todas las veces que le suplique a mi mamá que nos fuésemos, pero ella no quería, no podía dejarte con mi abuela sola aquí, la volverías loca me repetía sin cesar, a la que volvieron loca fue a mí.

Púdrete en el infierno, ahógate en tu propio excremento, fui infeliz muchos años gracias a ti, siente en tu cuerpo frio las llamas que lo queman, quédate en polvo y que te olviden para siempre. Púdrete.

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7 pensamientos en “Permanecí dos días en una funeraria

  1. Bueno Nehu, pudiste sacar la rabia afuera. Ahora dejala atrás, en el pasado, en ese cajón de muerto. Poné las energías en lo que hay, en el mejor presente que puedas imaginar.

  2. Si este post le sirvió para extirpar aquellos fantasmas de tiempos idos, así como se ha ido de este mundo ese ser indeseable: en buena hora…

    Siéntase liberada y tranquila. La vida continúa a cada instante…

    Abrazos!!

  3. Qué fuerte… Me dejó casi sin palabras, pero intentaré con algunas. Sentí tu vida asfixiándote, tu agobio, tu sufrir, y por suerte ahora me imagino tu alivio. Me alegra que hayas podido descargar toda esa bronca contenida, porque es una forma de demostrarte que ya pudiste superar esos años que -por lo que contás- deben haber sido tan difíciles.

    Un beso!!!

  4. Cuanto odio, rencor, sufrimiento, ira, rabia… hay en esas palabras. El ya murio, pero con se iran todas esas emociones? Lo bueno es que te desahogaste*

    – Por otra parte, no se si sea efecto de mi letardo mental o qué…pero no entendi lo que escribio en mi blog xd.

  5. que fuerte!!espero que toda esa bronca,rabia y angustia puedan ser canalizadas..una historia difícil que sin dudas marcó y marcará tu existencia.cicatriz que estará allí siempre,como recuerdo de lo que pasó,para poder resignificarlo en el presente y vivir como te lo merecés.

  6. Ashiku: En la segunda misa, cuando decían que lo acompañara la paz perpetua, yo no podía repetirlo, en la tercera y en la última, me di cuenta que quedarme con esos sentimientos y esos recuerdos, solo me dañaría. Se quedaron en la caja, con el muerto.

    La Candorosa: Continua, solo espero que mejor.

    Javi: Si, fue alivio. Incluso tranquilidad.

    Gabi: Las emociones siempre estarán ahí, solo que ya no afectaran, tanto.

    La otra parte de mi: Yo también espero que puedan ser canalizadas. Gracias.

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