Causa Perdida

¿De qué te sirve dar la soga al otro, cuando tu estas hasta el final del pozo? ¿De qué te sirve dar el mapa, si no encuentras la salida al laberinto? ¿De qué te sirve encontrar el sufrimiento en el rostro de las personas, si tú hace mucho que no te miras al espejo?

Nadie nunca te va a entender, nadie nunca te va a comprender, podrán intentarlo, podrán escucharte, darte palabras de aliento que se pierden entre un montón de voces que callan por cobardía. Solo la persona tiene la solución, no se puede estar en medio de la vida esperando por siempre a Godot.

Dicen que la gente critica porque no sabe lo que hay adentro ¿Cómo van a saberlo si el maquillaje esta en demasía? No se puede apoyar al otro, si este no empieza primero. Huimos siempre de nosotros mismos, tenemos censura a nuestras propias ideas y hacemos callar a nuestra boca. ¿Por qué no somos lo que somos? Ya lo recuerdo: Porque no sabemos.

Anuncios

Fruto de la tierra y el trabajo de los hombres

Pase tres días trabajando como inmigrante, sudando como cerdo, caminando como keniata, deshierbando como vaca y comiendo como pajarito en el campo. Pase tres días en la experiencia rural de la escuela para acreditar una materia. Y al final, después de seis hectáreas me entere que un tractor era el que hubiese hecho mi trabajo, mientras yo me alejaba de los matorrales de serpientes a carne viva.

Un tractor hubiese andado lo que yo camine, hubiese arrancado las plantas que yo corte, sin el menor esfuerzo y con mayor medida. Pero un tractor no siente, no sueña, no vive, no piensa, no llora, no se cansa, no se ahoga, no corre, no se harta, un tractor se descompone y es el campesino el que tiene que hacer su trabajo en condiciones más extremas de las que yo hubiese podido vivir.

Yo no tengo una familia a la que alimentar, ni hijos a los cuales educar, yo no tengo la piel quemada, ni sesenta y tantos años, ni acarreo el trigo de la ciudad al campo y luego lo siembro rezando que con ello pueda pagar la cuenta de dos años antes, a mi no me niegan al subsidio al campo porque donde vivo todo esta pavimentado y decimos tener conciencia ecológica con dos jardineras alado de la cochera, yo no aviento fertilizante para aplacar las plagas sin protegerme las manos y después tallarme los ojos y terminar con cataratas, yo no hago nada más que escribir lo que es la vida de los que saben ganarse el pan día con día y seguir comprándolo aun a un precio que rebasa por mucho su presupuesto.

Es que quizás no es que ellos tengan muy poco, si no que nosotros tenemos mucho. No es que ellos imiten nuestra conducta y se vean desgraciadamente ridículos, es que nosotros somos ridículos exagerando en lo que decimos, vestimos, compramos y aplaudimos. Es que nosotros olvidamos lo que es en verdad el esfuerzo humano.

Me dolió

A veces es mejor permanecer callada,
si no quieres oír las carcajadas,
de todo un salón de filosofía.
Sentada en el asiento de la primera fila,
las risas de atrás, me carcomían.

Yo leí, el maestro trato de parar,
y ella susurro que nada se apuntaba
en el pizarrón, porque nada
de lo que había dicho,
tenía relación con la razón.

Las risas eran cada vez más fuertes,
yo me mordía mis uñas verdes.
Tendría que hablar sola con mi silencio
y mi pseudo filosofía,
antes de quedar como idiota ante un salón,
que habla sobre que es naturaleza
y su relación con la vida.

Ya no oigo, ya no estoy, ya no veo al profesor,
Solo quiero irme y no volver a hablar…
¿Por qué tenía que dar mi estúpida definición?
Y las risas prosiguen,
y yo tengo que volver callada, sumisa, callada…
Ya no existir más.

Lo siento, no lo entiendo

¿Para qué clasificar en heterosexualidad, homosexualidad, bisexualidad, transexualidad, etc., etc., etc.? Un hombre y una mujer juntos, son dos personas enamoradas, un hombre y un hombre, son dos personas enamoradas, una mujer y una mujer son dos personas enamoradas. ¿Cuál es la diferencia?

El amor es admiración a la mente o al cuerpo, dos personas se admiran mutuamente, la admiración de un hombre hacia una mujer, y de una mujer hacia su mismo sexo, sigue siendo lo mismo. ¿En que cambia?

Todos se toman de la mano, todos se besan, todos se hablan, todos se ven… ¿En que varía la acción sino solo en el físico de quien la profesa y la recibe? ¿Por qué rechazar la aceptación del amor o el simple placer de estar junto al otro?

El vino y el pan

Primero pensé que cada quien eras tú, que yo era tu, que yo había hecho, dicho, deshecho con total certeza, que había vivido bajos mis propios márgenes e ignoraba todo lo que se escapara de ello, y la mente se me comprimía cuando no podía explicarme lo que estaba pasando, y deje de creer en mí.

Después dije que eras lo mejor de cada quien, que todos éramos un todo y que te formábamos, la individualidad se me escapo hasta convertirse en brutalidad y tampoco eso me satisfizo… ¿Porque entonces de donde surgía el todo, si el todo siempre había existido? Porque formabas parte de aquello en lo que yo creía, pero no lo eras en su totalidad porque lo rebasabas, porque tu concepto escapa a mi realidad.

Porque en mi fanatismo de igualar a la diferencia, olvide que alguien creía en mi más de lo que yo misma pudiese hacerlo, porque en el afán de igualar, se me fue a la mierda la humildad. Por eso cuando me llamaste, no supe como contestar, por eso cuando me sorprendí rezando, seguí, por eso cuando sentí paz en lo que yo negaba, me asuste, por eso cuando alguien empezaba a hablar de ti, lo seguí y me gusto lo que escuche.

Sentí que algo más fuerte que yo, me jalaba, me empujaba, me perseguía, me daba el tiempo, me daba el espacio y desaparecía… Bien, creo en ti, porque antes de creer en Dios debo de creer en mí misma, y yo lo estoy empezando a hacer, creo que existes.

Cortázar

Tengo el recuerdo de tus labios impregnados en la memoria, el sabor de tu boca delirante en el aroma, tus piernas oprimiendo las mías suplicando que tuviese un poco mas de coraje, enroscándose en mi cuerpo, mi mano vagando por tu espalda, tus piernas, tu estomago. Tu cuello pálido llenado con mi saliva lasciva, mis ojos semiabiertos observando la perfección de tu cuerpo. Las suplicas porque parase, el sonido de arrepentimiento después, tu respiración cortada y los cinco minutos que nos quedaban.

El sonido que creabas cada vez que te estrujaba, que bajaba, que subía, que te observaba, tu mano quieta en mi cintura incontable, tus labios succionando mi cuello y tu lengua abriéndose paso entre la mía. Arriba, alado, por todos lados, en pocos momentos. Interrupciones, las prisas, la sensación en el estomago, los libros de arte, las bocinas y tu aventándote. Cada abrazo más fuerte, voces que no recocía y éramos solo dos personas y yo estaba a punto de enamorarme de tí.