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¿Alguna vez has sido lo que eres? Yo no. He pasado la vida, viéndola de lejos. He visto fotos en las que nunca he salido, aún cuando estuve alado en el momento preciso. Hay anécdotas que no me di cuenta cuando sucedieron, aún cuando afirmen que yo estaba presente, tangente, pero como siempre haciendo algo que según yo me daría mi espacio, mi forma. He dejado escapar mil formas y mil espacios durante estos años, vueltas que nunca se repetirán, idas que se me han escapan de las manos justo ahora. Me he callado, he hablado, pero pocas veces he participado.

No sé quién soy, no lo sé, dame el lugar que me corresponda, así querré ser lo que soy por medio de lo mejor que fui. Porque hace un año decidí vivir.

Causa Perdida

¿De qué te sirve dar la soga al otro, cuando tu estas hasta el final del pozo? ¿De qué te sirve dar el mapa, si no encuentras la salida al laberinto? ¿De qué te sirve encontrar el sufrimiento en el rostro de las personas, si tú hace mucho que no te miras al espejo?

Nadie nunca te va a entender, nadie nunca te va a comprender, podrán intentarlo, podrán escucharte, darte palabras de aliento que se pierden entre un montón de voces que callan por cobardía. Solo la persona tiene la solución, no se puede estar en medio de la vida esperando por siempre a Godot.

Dicen que la gente critica porque no sabe lo que hay adentro ¿Cómo van a saberlo si el maquillaje esta en demasía? No se puede apoyar al otro, si este no empieza primero. Huimos siempre de nosotros mismos, tenemos censura a nuestras propias ideas y hacemos callar a nuestra boca. ¿Por qué no somos lo que somos? Ya lo recuerdo: Porque no sabemos.

Fruto de la tierra y el trabajo de los hombres

Pase tres días trabajando como inmigrante, sudando como cerdo, caminando como keniata, deshierbando como vaca y comiendo como pajarito en el campo. Pase tres días en la experiencia rural de la escuela para acreditar una materia. Y al final, después de seis hectáreas me entere que un tractor era el que hubiese hecho mi trabajo, mientras yo me alejaba de los matorrales de serpientes a carne viva.

Un tractor hubiese andado lo que yo camine, hubiese arrancado las plantas que yo corte, sin el menor esfuerzo y con mayor medida. Pero un tractor no siente, no sueña, no vive, no piensa, no llora, no se cansa, no se ahoga, no corre, no se harta, un tractor se descompone y es el campesino el que tiene que hacer su trabajo en condiciones más extremas de las que yo hubiese podido vivir.

Yo no tengo una familia a la que alimentar, ni hijos a los cuales educar, yo no tengo la piel quemada, ni sesenta y tantos años, ni acarreo el trigo de la ciudad al campo y luego lo siembro rezando que con ello pueda pagar la cuenta de dos años antes, a mi no me niegan al subsidio al campo porque donde vivo todo esta pavimentado y decimos tener conciencia ecológica con dos jardineras alado de la cochera, yo no aviento fertilizante para aplacar las plagas sin protegerme las manos y después tallarme los ojos y terminar con cataratas, yo no hago nada más que escribir lo que es la vida de los que saben ganarse el pan día con día y seguir comprándolo aun a un precio que rebasa por mucho su presupuesto.

Es que quizás no es que ellos tengan muy poco, si no que nosotros tenemos mucho. No es que ellos imiten nuestra conducta y se vean desgraciadamente ridículos, es que nosotros somos ridículos exagerando en lo que decimos, vestimos, compramos y aplaudimos. Es que nosotros olvidamos lo que es en verdad el esfuerzo humano.

El vino y el pan

Primero pensé que cada quien eras tú, que yo era tu, que yo había hecho, dicho, deshecho con total certeza, que había vivido bajos mis propios márgenes e ignoraba todo lo que se escapara de ello, y la mente se me comprimía cuando no podía explicarme lo que estaba pasando, y deje de creer en mí.

Después dije que eras lo mejor de cada quien, que todos éramos un todo y que te formábamos, la individualidad se me escapo hasta convertirse en brutalidad y tampoco eso me satisfizo… ¿Porque entonces de donde surgía el todo, si el todo siempre había existido? Porque formabas parte de aquello en lo que yo creía, pero no lo eras en su totalidad porque lo rebasabas, porque tu concepto escapa a mi realidad.

Porque en mi fanatismo de igualar a la diferencia, olvide que alguien creía en mi más de lo que yo misma pudiese hacerlo, porque en el afán de igualar, se me fue a la mierda la humildad. Por eso cuando me llamaste, no supe como contestar, por eso cuando me sorprendí rezando, seguí, por eso cuando sentí paz en lo que yo negaba, me asuste, por eso cuando alguien empezaba a hablar de ti, lo seguí y me gusto lo que escuche.

Sentí que algo más fuerte que yo, me jalaba, me empujaba, me perseguía, me daba el tiempo, me daba el espacio y desaparecía… Bien, creo en ti, porque antes de creer en Dios debo de creer en mí misma, y yo lo estoy empezando a hacer, creo que existes.