¿Existe en el mundo un taller para los corazones rotos?

Estas todo estrujado,
carcomido y parchado.
Deliras, lloras
y te atragantas,
ante tanta historia.

Acabado, sumiso y renegado,
vives en el exilio argentino,
sosteniéndote de la grasa
de la inmundicia lejana.

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Sé que es una mala poesía

No quiero que me quieras como amiga,
quiero que me veas como lo que soy:
la que presente ser “el amor de tu vida”.
Quiero delirar, como si fuese el último día.

En lo único que pienso es en besarte:
voy a terminar hablándote.
En lo único que pienso es en amarte:
voy a terminar solo abrazándote.
En lo único que pienso es en llamarte:
voy a cortárme los dedos para no marcarte.

A veces soy tan infeliz.
Ahora ni siquiera te tengo a ti.
¡No ya no!
¿Por qué no?
Ya nos hicimos mucho daño.
Déjame curarlo.

Enojo mal enfocado

Solo quiero saber:
¿Susana, puede tener a todo un público de pie?
Yo tampoco.
Solo quiero saber:
¿Susana te mira como yo lo hice ayer?
Tampoco te mire.
Solo quiero saber:
¿Susana tiene un blog con una sección dedicada a vos?
Solo quiero saber:
¿Por qué ella y no yo?
 Tengo algo con lo que ella no cuenta:
una nacionalidad extranjera.
Ella tiene algo que yo quisiera,
a ti alado de mi cabeza.
Porque para mí tu eres “tu”
y para ella siempre serás “vos”.
Porque en mi inecuación imperfecta,
la invitación está dictada al pie de la letra.
Porque en mi inecuación imperfecta,
empiezo a decir “vos”,
para que  te des cuenta,
de que suena mejor “tú y yo”.
Porque en mi inecuación imperfecta,
tú escoges a la pobre que ahora te ruega.
Porque mi parte irracional,
me dice que todo fue verdad.

Causa Perdida

¿De qué te sirve dar la soga al otro, cuando tu estas hasta el final del pozo? ¿De qué te sirve dar el mapa, si no encuentras la salida al laberinto? ¿De qué te sirve encontrar el sufrimiento en el rostro de las personas, si tú hace mucho que no te miras al espejo?

Nadie nunca te va a entender, nadie nunca te va a comprender, podrán intentarlo, podrán escucharte, darte palabras de aliento que se pierden entre un montón de voces que callan por cobardía. Solo la persona tiene la solución, no se puede estar en medio de la vida esperando por siempre a Godot.

Dicen que la gente critica porque no sabe lo que hay adentro ¿Cómo van a saberlo si el maquillaje esta en demasía? No se puede apoyar al otro, si este no empieza primero. Huimos siempre de nosotros mismos, tenemos censura a nuestras propias ideas y hacemos callar a nuestra boca. ¿Por qué no somos lo que somos? Ya lo recuerdo: Porque no sabemos.

Fruto de la tierra y el trabajo de los hombres

Pase tres días trabajando como inmigrante, sudando como cerdo, caminando como keniata, deshierbando como vaca y comiendo como pajarito en el campo. Pase tres días en la experiencia rural de la escuela para acreditar una materia. Y al final, después de seis hectáreas me entere que un tractor era el que hubiese hecho mi trabajo, mientras yo me alejaba de los matorrales de serpientes a carne viva.

Un tractor hubiese andado lo que yo camine, hubiese arrancado las plantas que yo corte, sin el menor esfuerzo y con mayor medida. Pero un tractor no siente, no sueña, no vive, no piensa, no llora, no se cansa, no se ahoga, no corre, no se harta, un tractor se descompone y es el campesino el que tiene que hacer su trabajo en condiciones más extremas de las que yo hubiese podido vivir.

Yo no tengo una familia a la que alimentar, ni hijos a los cuales educar, yo no tengo la piel quemada, ni sesenta y tantos años, ni acarreo el trigo de la ciudad al campo y luego lo siembro rezando que con ello pueda pagar la cuenta de dos años antes, a mi no me niegan al subsidio al campo porque donde vivo todo esta pavimentado y decimos tener conciencia ecológica con dos jardineras alado de la cochera, yo no aviento fertilizante para aplacar las plagas sin protegerme las manos y después tallarme los ojos y terminar con cataratas, yo no hago nada más que escribir lo que es la vida de los que saben ganarse el pan día con día y seguir comprándolo aun a un precio que rebasa por mucho su presupuesto.

Es que quizás no es que ellos tengan muy poco, si no que nosotros tenemos mucho. No es que ellos imiten nuestra conducta y se vean desgraciadamente ridículos, es que nosotros somos ridículos exagerando en lo que decimos, vestimos, compramos y aplaudimos. Es que nosotros olvidamos lo que es en verdad el esfuerzo humano.

Me dolió

A veces es mejor permanecer callada,
si no quieres oír las carcajadas,
de todo un salón de filosofía.
Sentada en el asiento de la primera fila,
las risas de atrás, me carcomían.

Yo leí, el maestro trato de parar,
y ella susurro que nada se apuntaba
en el pizarrón, porque nada
de lo que había dicho,
tenía relación con la razón.

Las risas eran cada vez más fuertes,
yo me mordía mis uñas verdes.
Tendría que hablar sola con mi silencio
y mi pseudo filosofía,
antes de quedar como idiota ante un salón,
que habla sobre que es naturaleza
y su relación con la vida.

Ya no oigo, ya no estoy, ya no veo al profesor,
Solo quiero irme y no volver a hablar…
¿Por qué tenía que dar mi estúpida definición?
Y las risas prosiguen,
y yo tengo que volver callada, sumisa, callada…
Ya no existir más.