El vino y el pan

Primero pensé que cada quien eras tú, que yo era tu, que yo había hecho, dicho, deshecho con total certeza, que había vivido bajos mis propios márgenes e ignoraba todo lo que se escapara de ello, y la mente se me comprimía cuando no podía explicarme lo que estaba pasando, y deje de creer en mí.

Después dije que eras lo mejor de cada quien, que todos éramos un todo y que te formábamos, la individualidad se me escapo hasta convertirse en brutalidad y tampoco eso me satisfizo… ¿Porque entonces de donde surgía el todo, si el todo siempre había existido? Porque formabas parte de aquello en lo que yo creía, pero no lo eras en su totalidad porque lo rebasabas, porque tu concepto escapa a mi realidad.

Porque en mi fanatismo de igualar a la diferencia, olvide que alguien creía en mi más de lo que yo misma pudiese hacerlo, porque en el afán de igualar, se me fue a la mierda la humildad. Por eso cuando me llamaste, no supe como contestar, por eso cuando me sorprendí rezando, seguí, por eso cuando sentí paz en lo que yo negaba, me asuste, por eso cuando alguien empezaba a hablar de ti, lo seguí y me gusto lo que escuche.

Sentí que algo más fuerte que yo, me jalaba, me empujaba, me perseguía, me daba el tiempo, me daba el espacio y desaparecía… Bien, creo en ti, porque antes de creer en Dios debo de creer en mí misma, y yo lo estoy empezando a hacer, creo que existes.

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Tratando de rescatar una pelicula

 Fisher en su época actual solo era considerado un marino con desordenes mentales, una persona paranoica que sin más se sugestionaba por su raza y su condición actual, alguien cuyo uniforme blanco cargaba a sus espaldas los recuerdos de su mejor amigo muriendo, su niñera violándolo y su madre abandonándolo. Alguien cuyo papel principal era asistir con el psiquiatra, recibir un poco de prozac y tratar de salir adelante. Antwone Fisher no tenía nada de especial ni de extraordinario ni hoy, ni hace 1975 años, hoy es uno más con un pasado doloroso que cuenta su vida y exorciza al fantasma del patetismo por medio de un guion, hace siglos hubiese sido un maldito de los que abundaban por las calles y eran rechazados por la falacia de un pueblo ignorante.

Los pobres de Israel, eran pobres en todo sentido, no podían escoger entre una gran belleza pero la abundancia monetaria, o vivir en la prosperidad y tener un coeficiente intelectual estático y mediocre toda su vida, para su desgracia carecían de todo, al trabajar para escalar en un status social sufrían consecuencias, malditos quedaban, al casarse unos con otros, al vivir presos de la lujuria y violar a sus mujeres, al conseguir el orgasmo por medio de incesto, malditos volvían a quedar, al enfermar por las condiciones insalubres, comer de desperdicios, ser llevados a donde los leprosos por una simple erupción cutánea, malditos serian por siempre. “Dios los había abandonado, había encontrado el pecado en ellos y los había rechazado porque no eran dignos de entrar al rebaño sagrado” eso proclamaban las masas y los malditos aquellos seres que solo buscaban consuelo y ayuda, morían sintiéndose escoria.

Antwone era igual, veía en los demás un rechazo, veía en sus ojos la discriminación, el racismo, la lastima y la caridad que tanto despreciaba, experimentaba el peor miedo que un humano puede tener, sentirse abandonado, no sentirse amado, pero sobre todo sentir que no merece serlo. Culpaba a su madre, como los antiguos israelitas hacían en un contexto machista “Solo la madre tiene la culpa, la madre educa, de ella depende todo, si el hijo es un vividor es que la madre no ha servido, si el hijo es un triunfador es que el padre lo ha sido en vida y ha predicado con el ejemplo”. Antuan no tenía ningún modelo del cual basarse, la violencia intrafamiliar y la despreocupación de la familia, lo convertían en un pobre huérfano que bien podía decir provenía de la nada, del cosmos, por reproducción asexual, pero nunca por milagro, no,  eso jamás, no era digno de tal acontecimiento.

La persona vive y se recupera si se siente amada, pero recae cuando intenta hacer que alguien más llore por su desgracia… Solo el niño que padeció, puede llorar por si mismo… Solo él se puede curar con sus propias lagrimas.

Al final me quede dormida antes de que la película terminara y no pude completar mi pseudo análisis religioso antiguo.

Desesperación

Cuando quién crees te ayudara a luchar por una causa justa, te da la espalda y con voz suave y palmadas en la espalda que queman tu piel te repite que hay que esperar que otros estúpidos mártires se levanten para que sacrifiquen su vida y tu llevarte el crédito, por estar sentado pacíficamente en una silla construida de oro, es cuando comprendes que la diferencia no nace de todos, si no que está en cada quien realizarla, que contigo mismo te vasta porque son tus ideales y tus sueños los que están en juego.

Misiones

Faltan tres días… Yo debería de estar haciendo mi maleta, viendo cada dos por tres el boleto del camión hacia Puebla, yo debería irme de esta ciudad el 16 y regresar el 24 por la mañana, con la sensación de absolución para después volver a ser una egoísta amargada. Yo debería calarme al cuello un rosario, aun cuando soy atea.

Usualmente en viajes de estudios, de retiro o cual nombre ahora ostenten, me siento rechazada, asquerosa, gorda y subestimada… Cada vez pasa lo mismo. Me hastió y quiero regresar. Pero esta vez, aunque raye en el sentimentalismo que tanto critico y del que me burlo en su cara con todas las fuerzas que me permiten mis pulmones… Quería rezar un Padre Nuestro, y no por fe (que no tengo) sino por solidaridad, solidaridad con ellos.

La historia es corta… Karla, me dijo que se estaban formando las Intermisiones, lo que se tenía que hacer para ir, era mandar una solicitud y esperar ser aceptado. Yo no perdía nada y escribe esto:

He asistido solamente a una misión, y lo que me motiva a seguir haciéndolo paradójicamente es lo que paso durante y no antes de enlistarme, al principio lo hice por mera curiosidad humanística y alegando patéticamente una filantropía por mi parte inexistente, solamente quería saber “que se sentía” o como dicen todos a coro “vivir la experiencia”, lo cierto es que no hice ninguna de las dos cosas.

En primera porque el revoltijo de emociones y deseos que se despertaron en mi cabeza, no se pueden clasificar en una frase tan absurda como “sentí que…”, los habitantes de La Presa, no me dejaron “vivir la experiencia”, me mostraron un nuevo enfoque de vida cuya filosofía no es “esto nos toco vivir” si no, “somos felices tal cual, yo te respeto, espero lo mismo de ti” mientras me invitaban a sentarte en una mesa donde me esperaba un café de olla y un pan acabado de salir del horno.

Yo estaba destinada a Los Hoyos, pero surgió un imprevisto y propusieron hacer cambio en los equipos antes de llegar al lugar mencionado, yo no me sentía a gusto con mi grupo actual, así que deserte y termine como compañera de una novata, al principio nos dijimos seriamente “esto no va a funcionar, las dos estamos en blanco”, no diré que esta idea cambio en cuanto surgió la comunicación, porque siendo sincera creo que perduro hasta el final… Pero lo intentamos… Cosa que no es ni muy inteligente ni emprendedora y es una excusa sumamente mala. Pero lo hicimos, ella se encariño con los niños y lo demostró, yo me encariñe con todos y parecí un cubo de hielo hasta el final.

Aprecie el hecho de estar sentada en la cima de un cerro sin bombones observando una fogata con amigos, jamás había apagado un cigarro con pena por no preguntar antes si les molestaba el humo a los que estaban cerca de mí. Mi condición física no es la mejor (es pésima), pero mientras caminaba para preguntarle a Adriana (asesora) las dudas que teníamos sobre los festejos, o verlos jugar futbol con el pueblo rival, sentí la fatiga si (decir que no, sería muy hipócrita), pero no me importo. La razón por la cual no lo hizo la desconozco.

En mi ciudad, nadie se percate cuando cumplo años, si yo no lo pregono como ama de casa de vecindad en busca de sus hijos, no recibiría ninguna felicitación… Yo dije : 6 de Abril… Y ellos comenzaron a preparar la fiesta. Idiotamente les cambie la música, y todo se acabo, pero con una sonrisa en sus caras.

Al finalizar la misión, me pregunte seriamente si los misioneros no eran ellos y nosotros aprendices con aires de maestría.

Quiero ir, porque deje escapar muchos recuerdos y momentos en la misión pasada, no por tiempo, no por presión o trabajo si no por una decisión cobarde y voluntaria de no acercarme más de lo necesario. Porque no di los abrazos que quería ir, no dije lo que quería decir, no escuche completamente lo que me decían y no hice nada para cambiar una realidad que puede ser palpable y modificable. Porque absurda y penosamente me limite y termine llorando sola en un camión a oscuras.

Quiero ir para no terminar escribiendo un relato breve y suplicante, si no para terminar siendo incapaz de escribir media línea por el hecho de ser demasiado personal. Porque quiero intentarlo aunque no lo logre, pero dejar de imaginar lo que hubiera sido y decirme a mi misma lo que fue en realidad.

Me aceptaron… Pero al final, la escuela no dio el permiso y me tuve que quedar aquí, encerrada en los cuatro márgenes del blog.

Errores de fe

Los fanaticos, como cualquier humano que no cree en nada y llega a creer en todo, desvarían su visión y su propósito humanístico como benefactores de los demas, de los que lo necesiten.

Los sacerdotes espirituales rehúsan y renuncian a su derecho de beneficiarse con el sudor, las lágrimas, el hambre y la angustia de los que menos tienen y por el contrario imitan su estilo de vida. Los fanaticos los critiacan.

Utilizare una analogía: Existe una mujer humilde e ignorante, tiene una hija enferma tal vez de tuberculosis (mis conocimientos médicos son escasos), las dos mueren de hambre, pero los fanaticos ofrecen un contrato tentador, por una simple, minuciosa e insignificante (nótese el sarcasmo) cantidad monetaria, las almas de estas dos desdichadas subirán al cielo y el infierno será total y completamente descartado.

El problema aquí es que lo que gastan en ese papel ruin, lo podrían utilizar en comida, en alimento, en ropa… Pero no, poco a poco las dos excavan su tumba con la idea efímera de que ya todo se les ha sido perdonado. ¿Pero de que se les ha perdonado? Si su único error fue dejarse embaucar, si su única equivocación fue permitir que las palabras “dinero y salvación eterna” se juntaran en la misma línea en sus cabezas. ¿De qué tienen que avergonzarse ellas? ¿De si mismas?

Los campos de concentración que albergan un contexto racista, facineroso, brutal, despiadado, déspota, atroz y devastado vienen a considerarse asuntos meramente políticos y económicos, y da miedo la insignificancia que estas palabras toman viéndolas precedidas de una tan fuerte como lo es el “nazismo”. Los fanaticos se lavan las manos, porque alegan el movimiento y sus consecuencias segun la perspectiva secularista están afuera de sus cargos oficiales. ¿Desde cuándo salvar vidas no les incumbe?

Miles de personas están siendo envenenadas, fusiladas, carbonizadas, mutiladas, explotadas y humilladas, mientras los fanaticos disfrutan de un buen corte de ternera y discuten sobre temas superfluos, porque claro enfrentarse con Hitler les puede traer consecuencias devastadoras ¿Hay peor consecuencia que el genocidio? ¿Qué es mejor vivir arrodillado o morir erguido? ¿Existe un pretexto maduro e inteligente de porque no encaraban la realidad que se estaba viviendo?

Muchos utiliza por primera vez una voz que ha estado enterrada, confiesan su gula, su lujuria puesta en masturbaciones, su avaricia de conservar para sí mismos las donaciones de la Iglesia, su pereza de ver como el mundo se cae a pedazos y no se atreverse a recoger por lo menos uno y colocarlo en su sitio, la ira de juzgar todo aquello que puede y debe limitar sus beneficios excéntricos, la envidia de ver en infantes la fe que ellos durante años han buscado desesperados y la soberbia de aparentar que todo es normal. Pero por un momento, aunque su grito se convierta en eco, son capaces de obtener las siete virtudes y enfrentarse con un pasado y un presente que cala y es verdugo.

…Y es aqui cuando desconozco quien es mas o menos fanatico… ¿El que culpa o el que engaña?…

Silencio culpable

Pio XII hablo mucho para decir nada… “a los cientos de miles de personas que, sin haber cometido falta alguna, a veces sólo por razones de nacionalidad y origen, son destinadas a la muerte o al deterioro progresivo”. ¿Qué no era más fácil gritar a los cuatro vientos “Hay personas muriendo en campos de concentración en Alemania”? Ya no se trata de nacionalidad u origen, no se trata de consecuencias, represalias, o que dirán. Se trata de defender. Ellos estaban esperando tu llamado, y nunca te atreviste a darlo.

Siempre decías “Dejamos morir a un hombre maravilloso”… Te tengo una noticia: En ti estaba salvar a miles… Roma condeno a muerte a tu Dios por ignorancia, tu condenaste a la muerte a tu hermano con consentimiento. Tú mataste de nuevo a tu Dios, de la forma más patética: con enajenación. Unas simples palabras… Un simple mensaje… Un poco de bravura, maldita sea… No fuiste fuerte, no fuiste directo… ¿Qué te costaba? ¿Cómo podías tener la voz y permanecer mudo? ¡Eran familias! ¡Eran las hijas, los esposos, los padres de alguien! ¿Cómo podías dormir? ¿En qué pensabas? Cierra los ojos por un momento… Imagina a personas llorando, a personas suplicando, imagina como se carcomen en vida, imagina su grito desgarrador… Ahora imagina que eran cristianos.

¿Alguna vez experimentaste la sed de esperanza y desolación de cada cadáver rapado y apilado en pozos siniestros de venganza absurda?

¿Hay peor consecuencia que el genocidio?

¡Detente! ¡Por favor! ¡Detente!

La Santa Inquisición, pronuncia y anuncia pasionalmente que purificara a los que han desviado el camino y han caído en el fuego eterno terrenal del infierno, para terminar torturando y cometiendo actos barbáricos en inocentes. ¿Quién es más hereje aquel que distorsiona la palabra o aquel que le da un nuevo enfoque? Y aunque este enfoque sea el inadecuado, la solución no es cortar la lengua o asfixiar la garganta para no volverlo a oír.

¿Que ahí de aquellos que pueden comprar todas las indulgencias que quieran y siguen violando, ultrajando, sobajando, desacreditando, insultando y todo lo que termine en ando, mientras disfrutan de una buena copa de vino? ¿Qué hay de aquellos que la justicia la pagan con dinero? ¿Qué hacen ellos con la sociedad? ¿Qué hace la sociedad con ellos? Perdonarlos porque al fin y al cabo son personas.

Les tengo una noticia aquellos que comen desperdicios, visten arrapos, trabajan horas en condiciones infrahumanas, degradan su dignidad por unas cuantas monedas, abortan por miedo o prejuicio, y agachan la cabeza con vergüenza para recibir un castigo, también son personas y a ellos no se les perdona. Sus voces se pierden con el pasar de los años y nadie nunca quiso escucharlos.